EL MIEDO COMO DON DIVINO.
El miedo es un visitante constante en el corazón humano, y con frecuencia lo percibimos como un enemigo. Sin embargo, cuando lo examinamos desde una perspectiva integral, biopsicoespiritual y desde la luz de nuestra fe católica descubrimos que el miedo no es una sombra sin propósito. Es un don, una brújula que nos señala aquello que tiene valor y merece atención en nuestras vidas.
En el ámbito biológico, el miedo es un mecanismo de defensa que activa nuestro sistema nervioso para protegernos del peligro. Es la alarma que Dios ha inscrito en nuestro ser para preservar nuestra vida. Sin esta respuesta instintiva, nuestra existencia misma estaría en riesgo. Sin embargo, este mecanismo también nos invita a conocer nuestros límites, a comprender cuándo debemos tomar riesgos calculados y cuándo debemos esperar con paciencia y prudencia.
Psicológicamente, el miedo es un reflejo de nuestras emociones más profundas. Nos revela lo que valoramos: tememos perder aquello que amamos o fracasar en lo que consideramos esencial. En este sentido, es un espejo que nos muestra nuestras prioridades y deseos más íntimos. En lugar de rechazarlo, podemos abrazarlo como una oportunidad para reflexionar sobre el propósito de nuestras vidas.
Espiritualmente, el miedo tiene una dimensión aún más trascendente. Las Escrituras nos recuerdan una y otra vez: "No temas, porque Yo estoy contigo" (Isaías 41, 10). Estas palabras son un llamado a la confianza en un Dios que no nos abandona. El miedo, cuando lo llevamos en oración, puede convertirse en una puerta hacia una fe más robusta. Al entregarlo en las manos de Cristo, encontramos paz y coraje para afrontar las adversidades.
El mindfulness y la práctica de la positividad nos permiten habitar en el presente con aceptación, observando el miedo sin juicio. En lugar de huir de él o quedarnos paralizados, aprendemos a dialogar con él, a explorar sus raíces y a usarlo como un trampolín hacia una vida más consciente y plena. Este enfoque biopsicoespiritual fomenta una salud integral: la unión armónica del cuerpo, la mente y el alma.
Quiero finalizar haciéndote la siguiente pregunta: ¿De qué manera el miedo que sientes hoy puede transformarse en una oportunidad para crecer, confiar más en Dios y actuar con valentía hacia la vida que estás llamado a vivir?.
Un abrazo fraterno de su amigo y psicólogo Jeovanny Molina.
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